Si bien no existen objetivos terapéuticos definidos ni medidos, esta intervención promueve la participación en grupo, mejora el estado de ánimo, fomenta el lenguaje verbal y no verbal y promueve beneficios de una futura terapia.
El usuario no se siente juzgado pues el perro no juzga, con lo cual se abren las puertas a un mundo de posibilidades para ayudarlo.